A raíz de estar becada, estudié el doble grado de Psicología y Criminología en la Universidad Loyola Andalucía, motivada por el hecho de ser más criminóloga que psicóloga, cosa que fue cambiando progresivamente en cuanto conocí lo bonito de esta profesión.
Ambas ramas te dan puntos de vistas que se relacionan entre sí, ya que de una forma u otra, estudian el comportamiento humano. Desde pequeña, siempre quise ver la parte psicológica, la razón, el por qué de algunos delitos. Aún así, no te puedo negar que disfruté, con cierto sufrimiento, de la rama del Derecho Penal.
Como parte del proceso académico-legal de todo psicólogx, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria para obtener la habilitación como psicóloga, junto a un máster propio en Intervención Psicológica en Adicciones, manteniendo mi formación en la Universidad Loyola.
Durante esta etapa de máster tuve la oportunidad de trabajar como psicóloga forense en la realización de informes sobre maltrato y abuso sexual infantil, así como de trabajar en el campo de la prevención de estos aspectos en centros de protección de menores en la provincia de Sevilla.
Desde la propia experiencia personal, conocí la rama del psicodrama y entendí la utilidad de estas técnicas para permitirnos salir un poco de lo racional, de lo que controlamos; para así entrar en lo emocional, lo espontáneo y lo que tendemos a guardarnos dentro. Es por ello que actualmente mantengo una constante formación en psicodrama en la Escuela Aequo, así como superviso tanto de forma individual como grupal mi trabajo. A su vez, participo en terapia grupal para adolescentes de la mano de Óscar Centeno.